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 NISARGADATTA

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suturagenis
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MensajeTema: NISARGADATTA   Dom Ago 01, 2010 5:59 pm




HIPERVENTILACION PNEUMATICA

.Sinfronizar cada tanto con NISARGADATTA "COLOCA de UNA"
Todo Conocimiento es Ignorancia






Int: ¿Se nos permite pedirle que nos cuente la manera de su realización?
Mah: En cierto modo fue muy simple y muy fácil en mi caso. Mi Gurú, antes de morir, me di-jo: «Créeme, tú eres la Realidad Suprema. No dudes de mis palabras, no dejes de creerme. Te es-toy diciendo la verdad —verifícalo». Yo no podía olvidar sus palabras, y no olvidando —he reali-zado.
Int: ¿Pero qué hizo usted de hecho?
Mah: Nada especial. Vivía mi vida, atendía a mi comercio, cuidaba de mi familia, y todos los momentos libres los pasaba recordando a mi Gurú y sus palabras. El murió poco después, y yo solo tenía el recuerdo a quien recurrir. Eso fue suficiente.
Int: Debe haber sido la gracia y el poder de su Gurú.
Mah: Sus palabras eran verdaderas y así se realizaron. Las palabras verdaderas siempre se rea-lizan. Mi Gurú no hizo nada; sus palabras actuaron debido a que eran verdaderas. Todo lo que yo hacía venía de dentro, sin ser solicitado e inesperado.
Int: ¿El Gurú comenzó un proceso sin tomar ninguna parte en él?
Mah: Póngalo como usted quiera. Las cosas acontecen como acontecen —¿quién puede decir por qué y cómo? Yo no hice nada deliberadamente. Todo vino por sí mismo —el deseo de dejar partir, de estar solo, de ir adentro.
Int: ¿Usted no hizo ningún tipo de esfuerzos?
Mah: Ninguno. Créalo o no, yo no estaba ni siquiera ansioso de realizar. Él solamente me dijo que yo soy lo Supremo y entonces murió. Yo no podía no creerle. El resto aconteció por sí mismo. Me encontré a mí mismo cambiado —eso es todo. No hay que decir que yo estaba atónito. Pero surgió en mí un deseo de verificar sus palabras. Yo estaba tan seguro de que él no podía haber dicho una mentira, que sentí que o bien realizaba el pleno significado de sus palabras o bien mori-ría. Me sentía completamente determinado, pero no sabía qué hacer. Pasaba horas pensando en él y en su certeza, sin argumentar, solo recordando lo que él me dijo.
Int: ¿Qué le aconteció a usted entonces? ¿Cómo supo usted que usted es lo Supremo?
Mah: Nadie vino a decírmelo. Ni tampoco se me dijo interiormente. De hecho, fue solo al co-mienzo, cuando estuve haciendo esfuerzos, cuando pasé por algunas experiencias extrañas; ver luces, oír voces, encontrar dioses y diosas y conversar con ellos. Una vez que el Gurú me dijo: «Tú eres la Realidad Suprema», dejé de tener visiones y trances y devine muy calmo y simple. Me encontré a mí mismo deseando y sabiendo cada vez menos, hasta que pude decir presa de total estupefacción: «No sé nada, no quiero nada».
Int: ¿Estaba usted genuinamente libre del deseo y del conocimiento, o usted personificaba a un jnani de acuerdo con la imagen dada a usted por su Gurú?
Mah: No se me dio ninguna imagen, ni yo tampoco tenía ninguna. Mi Gurú jamás me dijo lo que tenía que esperar.
Int: Pueden acontecerle a usted más cosas. ¿Está usted al final de su viaje?
Mah: Jamás hubo ningún viaje. Yo soy, como he sido siempre.
Int: ¿Cuál fue la Realidad Suprema que se supone que usted alcanzó?
Mah: Yo fui desengañado, eso es todo. Yo solía crear un mundo y poblarlo —ahora ya no lo hago más.
Int: ¿Dónde vive usted, entonces?
Mah: En el vacío más allá del ser y del no ser, más allá de la consciencia. Este vacío es tam-bién plenitud; no se compadezca de mí. Es como un hombre que dice: «He hecho mi trabajo, no queda nada más que hacer».
Int: Usted está dando una cierta fecha a su realización. Ello significa que algo le aconteció a usted en esa fecha. ¿Qué aconteció?
Mah: La mente cesó de producir aconteceres. La antigua e incesante búsqueda se detuvo —yo no quería nada, no esperaba nada, no aceptaba nada como mío propio. No quedaba ningún «yo» por el que esforzarme. Incluso el desnudo «yo soy» se esfumó. La otra cosa que notaba era que había perdido todas mis habituales certezas. Antes yo estaba seguro de muchas cosas, ahora no estoy seguro de nada. Pero siento que no he perdido nada con no saber, debido a que todo mi co-nocimiento era falso. Mi no saber era en sí mismo conocimiento del hecho de que todo conoci-miento es ignorancia, de que «yo no sé» es la única afirmación verdadera que la mente puede hacer. Tome la idea «yo he nacido». Usted puede tenerla por verdadera. No lo es. Usted jamás ha nacido, y jamás morirá. Es la idea lo que ha nacido y lo que morirá, no usted. Al identificarse a usted mismo con ella usted devino mortal. Lo mismo que en un cine todo es luz, así también la consciencia deviene el vasto mundo. Mire bien de cerca, y verá que todos los nombres y formas son solo olas transitorias sobre el océano de la consciencia, que solamente la consciencia puede decirse que es, pero no sus transformaciones.
En la inmensidad de la consciencia una luz aparece, un minúsculo punto que se mueve rápida-mente y traza formas, pensamientos, y sensaciones, conceptos e ideas, lo mismo que la pluma es-cribiendo sobre el papel. Y la tinta que deja un rastro es la memoria. Usted es ese minúsculo punto y por su movimiento el mundo es siempre recreado. Deje de moverse, y no habrá ningún mundo. Mire dentro y usted descubrirá que el punto de luz es la reflexión de la inmensidad de la luz en el cuerpo, como la sensación de «yo soy». Hay solamente luz, todo lo demás aparece.
Int: ¿Conoce usted esa luz? ¿La ha visto usted?
Mah: Para la mente aparece como obscuridad. Solo puede conocerse a través de sus reflexio-nes. A la luz del día se ve todo —excepto la luz del día.
Int: ¿Debo entender que nuestras mentes son similares?
Mah: ¿Cómo puede ser? Usted tiene su propia mente privada, tejida con los recuerdos, bien su-jetos por los deseos y los temores. Yo no tengo ninguna mente mía propia; lo que necesito saber el universo lo pone ante mí, lo mismo que me sirve el alimento que como.
Int: ¿Sabe usted todo lo que usted quiere saber?
Mah: No hay nada que yo quiera saber. Pero lo que necesito saber, llego a saberlo.
Int: ¿Este conocimiento viene a usted desde dentro o desde fuera?
Mah: No se trata de eso. Mi interior está fuera y mi exterior está dentro. Puedo obtener de us-ted el conocimiento necesario en el momento, pero usted no es aparte de mí.
Int: ¿Qué es turiya, el cuarto estado sobre el cual hemos oído hablar?
Mah: Ser el punto de luz que traza el mundo es turiya. Ser la luz misma es turiyatita. ¿Pero de qué utilidad son los nombres cuando la realidad está tan cerca?
Int: ¿Hay algún progreso en su condición? Cuando usted compara al usted mismo de ayer con el usted mismo de hoy, ¿se encuentra a usted mismo cambiado, haciendo progresos? ¿Crece su visión de la realidad en amplitud y profundidad?
Mah: La realidad es inmutable y sin embargo está en constante movimiento. Es como un pode-roso río —fluye y sin embargo está aquí— eternamente. Lo que fluye no es el río con su lecho y sus orillas, sino su agua; así también el guna sattva, la armonía universal, juega sus juegos contra tamas y rajas, las fuerzas de la obscuridad y de la desesperación. En sattva hay siempre cambio y progreso, en rajas hay cambio y regresión, mientras que tamas representa el caos. Los tres gunas juegan eternamente unos contra otros —es un hecho y no puede haber ninguna disputa con un hecho.
Int: ¿Debo yo siempre embotarme con tamas y desesperarme con rajas? ¿Qué hay sobre satt-va?
Mah: Sattva es la irradiación de su naturaleza real. Usted puede encontrarla siempre más allá de la mente y de sus múltiples mundos. Pero si usted quiere un mundo, usted debe aceptar los tres gunas como inseparables —materia—energía—vida— uno en esencia, distinto en apariencia. Ellos se mezclan y fluyen —en la consciencia. En el tiempo y el espacio hay flujo eterno, naci-miento y muerte de nuevo, avance, retiro, otra vez avance, de nuevo retiro —aparentemente sin comienzo y sin fin; la realidad es atemporal, sin cambio, sin cuerpo, sin mente; la presenciación es dicha..



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